Migración laboral: fuente de Oportunidad

Migración laboral: fuente de Oportunidad

Chile se ha transformado en un destino cada vez más frecuente para los migrantes de la región. No podemos quedarnos fuera de este cambio a nivel organizacional. Según la OIT la Migración laboral es considerada como una oportunidad de desarrollo para nuestro país. Se estima que existen cerca de 470.000 migrantes permanentes viviendo en Chile, lo que corresponde al 2,7% de la población nacional (CASEN, 2015).

Dentro de las principales razones que impulsan a las personas a cruzar las fronteras, suponen la búsqueda de seguridad y mejores oportunidades de empleo. En el caso de Chile, la mayor parte de la migración es netamente regional y la principal motivación corresponde a aspectos laborales. Es relevante considerar que la mayor parte de los migrantes se encuentran en edad activa laboralmente (20-50 años).

Este nuevo capital humano se mantiene activo mediante visas de trabajo. En el año 2015 el 72% de las visas otorgadas a nivel nacional corresponden a motivos laborales, como contratos de trabajo, visas sujetas a contrato o contrato por patrocinio.

En Chile, los principales países de origen de los migrantes son:

  • Perú 31,7%
  • Argentina 16,3%
  • Bolivia 8,8%
  • Colombia 6,1%
  • Ecuador 4,7%

Es importante considerar que los flujos migratorios, en su gran mayoría corresponden al género femenino (52,6% del total), quienes, generalmente, se insertan en trabajos sociales y económicamente desvalorizados, como cuidado de personas y trabajo doméstico. Esta situación es alarmante, ya que pueden estar expuestas a riesgos durante el proceso de migración (ej. tráfico, violencia sexual, entre otros).

La migración es una fuente de gran oportunidad si logramos reconocer la importancia que tiene la diversidad dentro de las organizaciones. Para poder gestionar la diversidad de manera adecuada debemos lograr:

  • Mantener el respeto a la dignidad y la apertura mental.
  • Integrar conductas de inclusión y normalización.
  • Reconocer y valorar de las diferencias y la individualidad.

El desafío es grande tanto para las políticas migratorias como para el rol que juegan las organizaciones, asumiendo la responsabilidad sobre este cambio, generando oportunidades y desarrollo laboral, además de garantizar derechos sociales y laborales.

¿Cómo podemos generar espacios laborales inclusivos e interculturales?

  • Promover espacios de conversación para fomentar el valor de la diversidad.
  • Entender que la sola existencia de personas de distinto origen no basta, tenemos que gestionarla positivamente.
  • Dejar atrás la visión de: “normales, gestionando a diversos”
  • Adoptar una concepción distinta del poder.
  • Reconocer las singularidades culturales.
  • Fomentar relaciones horizontales y simétricas.
  • Promover un liderazgo integrativo.
  • Acordar las reglas de la inclusión.

Fomentemos la diversidad en nuestras organizaciones, volviéndonos partícipes de los cambios y creando una cultura organizacional donde la migración sea una oportunidad y no un problema a resolver.