Viviendo la Automatización como Colaborador

Viviendo la Automatización como Colaborador

Mucho se ha hablado sobre el rol que juega la automatización en el rediseño del mundo del trabajo, pero no tanto sobre el impacto de la automatización desde los ojos de los colaboradores afectados por este rediseño. Hoy Erin Winick, editora asociada al MIT Technology Review, nos comparte su experiencia personal trabajando con la automatización y el rediseño.

Como bien sabe Erin, estamos viviendo cambios a gran escala producto de la automatización y las nuevas tecnologías. El reciente reporte del World Economic Forum menciona que para el año 2025 un 52% de las tareas del trabajo actual van a ser realizadas por máquinas. Por otro lado, estima que un 54% de los colaboradores de grandes empresas van a necesitar un re-entrenamiento significativo para aprovechar las ventajas de estas nuevas tecnologías. En este escenario van a haber colaboradores que no van a poder seguir realizando sus roles actuales.

Cuando Erin trabajó como ingeniera en el sur de California, su primera misión fue automatizar un proceso de producción de moldes mediante la implementación de impresoras 3-D. De a poco fue entendiendo mejor el proceso, conociendo más a la gente que lo operaba.

La persona más cercana a ese proceso era Gary, sabía todo sobre los moldes: sus costos, sus dimensiones y su utilidad particular… el proyecto no funcionaría sin él. Tras conocerlo más en detalle se dio cuenta de que la producción de esos moldes era la gran responsabilidad que Gary tenía en esa empresa. Había pasado 30 años haciendo lo mismo y el proyecto de impresoras 3-D podía dejarlo sin nada más que hacer.

Desde un principio Erin desarrolló una buena relación con él, le iba comentando cada vez más sobre los objetivos de su proyecto. De a poco Gary se fue dando cuenta lo que iba a significar este proyecto pero siempre se mostró dispuesto a conversar y compartir ideas.

En la medida que avanzaba el tiempo Erin se ponía más nerviosa al hablar con Gary, ya que cada vez se acercaba más el fin del proyecto. En varias ocasiones le sugirió que se entrenara en impresoras 3-D, pero el creía que era muy viejo como para que la empresa invirtiera en el.

Cuando presentó el proyecto a los ejecutivos de la empresa les encantó por todo lo que iban a ahorrar en costos. Ella se sentía orgullosa de su trabajo pero intranquila con lo que iba a suceder si se usaba la tecnología.

Erni se fue de ese lugar sin saber ciertamente lo que ocurrió con Gary, pero años más tarde logró contactarse con él. Efectivamente lo cambiaron de rol, pero se retiró algunos años después, tras servir 37 años en la compañía.

Cuando le preguntó sobre sus reacciones iniciales al conocer el programa le dijo que: “Me daba alegría saber que había alguien dispuesto a conversar sobre lo que estaba pasando”, ya que “la compañía decía oficialmente que no estaba tratando de cambiar nada sobre como se hacían las cosas”.

Uno de los principales aprendizajes para Gary fue que “no puedes permitir volverte auto-complaciente. Debes mantenerte al tanto de las nuevas tecnologías y procesos, aunque signifique hacerlo en tu propio tiempo y con tus propios recursos”.

Como reflexión final Erni nos invita a que hablemos con las personas que van a ser afectadas por la automatización. Puede que no sea lo más agradable, pero ellos van a querer compartir su punto de vista y van a necesitar estar informados. Dejarlos excluidos puede reforzar ideas de rivalidad y generar errores de comunicación. En tiempos de cambios acelerados es el rol de las organizaciones y sus líderes cuidar a sus colaboradores en la transición hacia la automatización.