¿Cómo titularías el siguiente capítulo de tu vida? Una reflexión acerca del Propósito en nuestro trabajo.

¿Cómo titularías el siguiente capítulo de tu vida? Una reflexión acerca del Propósito en nuestro trabajo.

La creación de valor nunca ha sido el resultado de acciones individuales. Más bien es el resultado de un proceso basado en equipos multidisciplinarios trabajando colaborativamente, “con los otros y para los otros”. La fortaleza de las organizaciones está, precisamente, en la cantidad y calidad de las interconexiones entre personas y equipos; no en las reglas, jefes o estándares.

Aquellos de nosotros que en nuestro trabajo nos organizamos frecuentemente en torno a proyectos, estamos acostumbrados a movilizarnos y a accionar en base a misiones, visiones y objetivos. Esto, teóricamente, debiera darnos a quienes participamos en ellos un propósito común. Entendamos ese propósito como aquella frase inspiradora que nos conecta, nos alinea, nos desafía y nos ayuda a que, al final del día, seamos un equipo y no sólo un grupo de personas reunidas en un proyecto. La capacidad de tener propósitos claros, inspiradores y por todos conocidos hace parte de lo que llamamos la cultura organizacional.

Esta cultura, definida de forma muy simple como el conjunto de interacciones y comportamientos dentro de una organización, se manifiesta en gran medida en el ámbito de lo informal y está condicionada por la historia personal de las personas que integran el grupo.

A partir del enunciado anterior, podríamos desarrollar la siguiente hipótesis: si el propósito grupal, el común de todo el equipo, está condicionado por el propósito individual, es decir, por el mío; y éste a su vez refleja la historia personal de cada uno de los miembros del equipo; entonces, la historia e intereses personales deberían influir directamente en la conformación de equipos de alto desempeño. Me surge una pregunta: ¿Cómo lograr propósitos comunes si la organización está condicionada por procesos de evaluación de desempeño individuales que generan propósitos propios del rol y de la persona? Más interesante aún, ¿Están esos propósitos propios del rol alineados con los personales? ¿Con mis propósitos?

Si no hay alineamiento entre propósitos no hay trabajo en equipo. Ni alto desempeño.

Parece bastante claro que si no hay sintonía entre ambos propósitos tenemos, al menos, algunas oportunidades de mejora en el desempeño de nuestros equipos y, en definitiva, en el de la organización.

Hackeando la cultura

Utilizando la lógica del Lean Change Management, intentemos realizar un hack cultural. Esto es, una intervención que nos permita modificar algún aspecto de la cultura organizacional; en nuestro ejercicio, el hack apuntaría a que la organización tenga un propósito común, entendido y compartido por todos.

Naturalmente, para poder realizar el hack, debemos primero encontrar un crack, es decir, una disfunción en la organización. En nuestro caso, siguiendo la línea de desarrollo de la idea, sería la inexistencia de dicho alineamiento.

“The hack”

Les propongo un hack. En este caso un hack personal que apunte a un crack personal. A uno mismo. El hack (o auto-hack) consiste en buscar y encontrar un propósito. Uno personal en este caso. Como primer paso, te propongo algunas preguntas para allanar tu búsqueda.

¿Qué te apasiona?

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

¿Qué es aquello que siempre has querido hacer pero que no has tenido la oportunidad de hacerlo o no lo has buscado?

¿Has escuchado tus señales (voz) interior?

¿Qué puedes ofrecerle a la vida?

¿Qué valores persigues?

¿Qué valores te definirán en el siguiente capítulo de tu vida?

¿Cómo titularías el siguiente capítulo de tu vida?

Intenta responderlas. De las respuestas dependerán tu propósito (el por qué) y tus valores (el cómo). Cuando puedas hacer un pequeño resumen de todo ello, podrás ver entonces cosas importantes; como, por ejemplo, si tus valores están actuando como tu brújula moral, o si estás viviendo realmente tu vida o siguiendo la de otros. Esas, a mi juicio, son respuestas esenciales y relevantes.

En un segundo paso, y en una escala distinta y menor de importancia que el anterior, haz foco en tu día a día, en tu trabajo diario, y pregúntate lo siguiente:

¿Por qué y para qué hago lo que hago?

 ¿A qué vengo todos los días al trabajo?

Como te habrás dado cuenta, el corolario de esta historia será que, teniendo las respuestas anteriores, podrás responder a la pregunta que nos interesa responder: si tú propósito está alineado o no con el de tu equipo.

Revisa si tus propósitos están claros o no. Ellos representan “el siguiente capítulo en tu vida”. Asegúrate que los equipos entiendan sus propósitos e idealmente que haya alineamiento entre los personales, los individuales del rol y los del equipo. Las organizaciones que logran hacer esto son atractivas para el talento. De no ser así, necesitarás intervenir la cultura. ¡”Hackearla”!. Los cambios culturales que hacen mejores a las organizaciones parten necesariamente por cambios a nivel de las personas. No creo que haya otra forma de hacerlo.

Alguien por ahí decía sabiamente: No hay vientos favorables si no sabemos a dónde vamos.


Andrés Leiva
Ingeniero Civil Industrial, Diseñador Cross Media, Master y PhD(c) en Ciencias de la Informática, consultor, académico, educador, mentor, fotógrafo y emprendedor. Destacan sus pasos por Telefónica Chile, Sonda y Telefónica Internacional, con diversas asignaciones en posiciones gerenciales con proyectos internos y de clientes en Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. Como emprendedor es socio fundador del Highlands Montessori School. Actualmente, es Gerente de Operaciones del CEI Telefónica I+D, miembro activo de la CSTA (Computer Science Teachers Association), investigador (NYU-CUSP), académico en diversas universidades (UAI, UDD, PUCV), profesor de robótica y Computer Science en enseñanza básica y media, mentor (Chrysalis) y coacher de Transformación Digital y Agilidad.