Auto-Gestión: Cuando los empleados deciden – Caso Arreche

Auto-Gestión: Cuando los empleados deciden – Caso Arreche

 

Producto de las nuevas demandas que exige el mercado y la velocidad de los cambios que estamos viviendo, han sido muchas las Organizaciones que han buscado una nueva forma de hacer las cosas. Hay algo claro: los modelos tradicionales de Gestión están quedando obsoletos. En Futuro del Trabajo, hemos estado cubriendo las prácticas que han surgido transversalmente en diferentes Industrias y países. Hoy les escribimos sobre las Organizaciones que practican la Auto-Gestión, en particular la historia del Taller Arreche en el País Vasco.

Esta empresa española de 45 empleados decidió hacer en un cambio radical tras llevar 70 años operando en el mercado. Producto de una fuerte crisis económica se levantaron algunas alertas que pusieron en duda la sustentabilidad del negocio. Había una notoria falta de confianza en los empleados y un descontento que se veía a lo largo de toda la planta. Mientras la Dirección se veía enfrentada a la primera línea, José Ignacio Amondarain, Gerente General de Arreche, decidió tomar una drástica decisión para devolverle la vida a la empresa: abolir las jerarquías.

El cambio generó mucho ruido, pero el objetivo era claro, en estos momentos difíciles necesitaban trabajar como equipo; que los colaboradores aportaran ideas y fijaran metas. Después de cuatro años con este modelo aseguran que la productividad de la empresa ha aumentado en un 50%. ¿Cómo lo hicieron?

José Ignacio habla más sobre este caso para el Diario Vasco y nos invita a reflexionar sobre las posibilidades que puede traer la Auto-Gestión. Para él, este modelo genera un nuevo estilo de relación basada en las personas, enfocada en el cliente y que busca la eficiencia, teniendo en cuenta el entorno social en el que nos movemos.

Una de las dimensiones más controversiales de estos modelos en relación a los modelos tradicionales tiene que ver con la toma de decisiones. En la nueva realidad del taller Arreche ya no hay jefes, son todos los funcionarios los que toman las decisiones. Al transmitir y fomentar un alto nivel de confianza han podido lograr que las planificaciones anuales sean un proceso en que participe toda la empresa. Ellos definen sus propios objetivos y se comprometen con ellos de forma autónoma. Las decisiones importantes se votan en asamblea, cada persona tienen un voto. Esto ejerce una democracia incondicional.

Además de lo anterior, internamente este cambio estructural ha tenido diversas repercusiones:

En primer lugar, ha surgido un tipo de “Liderazgo Natural” en donde, a pesar de la falta de jerarquía formal, ciertas personas por sus características individuales han tomado diferentes espacios de liderazgo.

En segundo lugar, se le ha dado libertad a los equipos para comprar los diferentes elementos que puedan requerir para llegar a sus objetivos. Cómo el caso de un equipo que necesitaba una nueva maquinaria y fue directo al proveedor.

En tercer lugar, todos los sueldos han subido, con el objetivo de que el 10% del que más gana nunca cobre más de 2,3 veces que el 10% que menos recibe.

Estos casos de Auto-Gestión se han visto en empresas del tamaño de Arreche y en Multinacionales. La clave, como dice José Ignacio, ha estado en darle “cancha” a los trabajadores, sin hacer nada tan especial, y con los mismos trabajadores, pero cambiando algo radical: dejando que ellos decidan.